
Ese “lenguaje de la naturaleza”, esa “empatía” natural, ese curioso impacto de la naturaleza de los que se sirvieron los artistas anteriores al pop art, ya no servía para nada… la naturaleza, que fue clave del sentimiento en el arte ya se acabó, para terminar siendo inundados por imágenes artificiales creadas por el hombre. Pero lo más curioso fue la maravilla de cómo el arte supo adaptarse a ese cambio, un cambio necesario para su supervivencia. El arte pop nació bajo la necesidad de parodiar esa clara importancia de la cantidad ante la calidad y significado. En base a esto, el cubismo sirve como introducción al pop art. Fue en el cubismo donde por primera vez se pintaba en un cuadro cosas que jamás se habían representado: señales, palabras, banderas, periódicos, anuncios… y en este punto resalta el nombre de Joseph Stella siguiéndole Stuart Davis, ambos no fueron exactamente pop artistas pero sus obras nos introducen en ello. Robert Rauschenberg, dijo en una ocasión: “El consumismo norteamericano significa lo desechable, no lo duradero; el reemplazo, no el mantenimiento. (…) un tema en este paisaje de gastos, en ese lenguaje secreto de desechos, porque las sociedades se revelan en lo que tiran a la basura”. Una vez metidos en esa “pelota de desechos” que pueden ser arte “popular” ya nos podemos adentrar cómodamente en los demás autores pop-art más destacados como Jaspers Johns que convertía “señales” conocidas (su significado), como una diana. Y destaco a Andy Warhol, su popularidad fue dada por su mayor compresión en este estilo, su gran inteligencia le ayudó: “La imagen que recordamos es la que más se parece a un signo: simple, claro, repetitivo”.
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